
Gallup acaba de publicar su informe State of the Global Workplace 2025, que alerta sobre un nuevo descenso en el compromiso laboral a nivel mundial. Solo el 21 % de los empleados se declara realmente implicado con su trabajo, dos puntos menos que el año anterior, lo que ha supuesto una pérdida estimada de 438 000 millones de dólares en productividad.
El estudio identifica como principal causa el agotamiento de los mandos intermedios, atrapados entre las nuevas exigencias de la dirección y las expectativas de los equipos en un entorno marcado por la digitalización, la inflación y la expansión de la inteligencia artificial. El compromiso de los managers cayó del 30 % al 27 %, especialmente entre los jóvenes y las mujeres.
El informe muestra además un deterioro del bienestar global, con solo un 33 % de trabajadores “prosperando”, y un repunte de emociones negativas como el estrés (40 %) o la soledad (22 %).
Frente a este panorama, Gallup propone tres líneas de acción para los líderes empresariales:
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Formar y apoyar a todos los managers, para reducir la desmotivación.
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Potenciar el liderazgo basado en el coaching, que puede elevar el rendimiento hasta un 28 %.
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Invertir en el bienestar y desarrollo continuo de los mandos, auténtico motor del compromiso en las organizaciones.
Según Gallup, mejorar la implicación laboral podría añadir 9,6 billones de dólares al PIB mundial, el equivalente al 9 % de la economía global y se traduce en que el reto de esta década no es solo tecnológico, sino humano: reconectar a las personas con el propósito de su trabajo y fortalecer el liderazgo intermedio como clave de la productividad y la cohesión organizativa.

