Sostiene el gobernador del Banco de España que el COVID-19 ha representado una “perturbación enorme, repentina y global” y que la respuesta económica debe plantearse sobre “una estrategia de consolidación fiscal y de reformas estructurales“. Una estrategia, apostilla, que “requerirá un acuerdo político acorde a la magnitud del reto al que nos enfrentamos y que se mantenga previsiblemente durante varias legislaturas“.

Así lo expresó en su pasada comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital del Congreso  a través de un discurso medido y muy fundamentado, en el que defendió con precisión una agenda de política económica realista e institucional.

Pablo Hernández de Cos/Imagen: Infolibre

El contenido de la intervención, que puede descargarse en este enlace, es un ejemplo de como el análisis solvente que defiende el valor del pacto como motor de política económica queda arrumbado en un escenario político totalmente impropio.

Y es triste comprobar como los avisos de las voces autorizadas, desde muchas instancias y desde el más puro sentido común, representan para el marketing político simple postureo, cuando lo que está en juego es la supervivencia de un país reconocido por su tasa de paro y la infrautilización de sus capacidades, posibilidades y recursos.

En primer lugar, la Educación. A partir de ahí, lo que queramos.

Fuente: Banco de España

No se trata pues de repetir los mismos viejos mantras sobre ese “acuerdo” (al que llegaron algunos a denominar nuevos pactos de La Moncloa). Se trata de recordar que la advertencia, la conveniencia, la necesidad en suma, se repite una y otra vez. Dentro y fuera de nuestro país.

Las dificultades

Va a ser difícil para mucha gente a no tardar, explicar lo que viene por delante en términos de empobrecimiento fuera del cinismo -hasta la ignorancia tiene límites- y una equidistancia impostada.

Va a ser muy complicado justificar la toma de medidas unilaterales muy discutibles -y sin posibilidad de estudiarlas y negociarlas a la luz de esta crisis- y disculparse a posteriori si se confirman efectivamente erróneas con la excusa de que se han hecho fracasar a propósito.

Y va a ser muy duro para la sociedad afrontar un “invierno” social y económico del que no se dice nada ni para el que se la prepara, pero que es plenamente consciente día a día.

Por eso, el discurso del gobernador es tan importante. Porque recuerda lo obvio y advierte de las consecuencias. Una vez más, una voz autorizada más.

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